18 de septiembre de 2013
No, no puedo seguir en esta
historia de desencuentros… Venís, te vas, llegas… ¿Llegas? No estas.
Ideales míos, inventos míos,
historias mías, fantasías mías. Mío, mío, mío… Yo.
Te invento acá, te veo allá,
corres por ahí, no estás.
No estás…, sí, estás. Sos un
fantasma que camina junto a mí, que atraviesa las paredes, que me sigue a donde
voy.
Tenés la maldita manía de jugarme
malas rachas; te gusta jugar conmigo, cómo te gusta, pero no es divertido, no,
no lo es, no para mí. Aunque sí, en el fondo me gusta, porque… porque eso que sos,
eso me gusta.
A vos te gusta jugar a meterte en
otros cuerpos, a llamarme desde otro lado, a volverte carne en otros, y ahí es
cuando te veo, cuando creo que estás, cuando pienso que llegaste… Después de un
tiempo, cuando creo que ya te vas a quedar, cuando creo que finalmente
encontraste un huésped duradero, cuando me acerco a ver cómo brillas a través
de unos ojos humanos, ahí, cuando creo sentir el calor de tu piel, me aprendo
el ritmo de tu respiración, cuando familiarizo tu aroma y me acelera el corazón
al saber que nos vamos a cruzar, cuando dejás de ser tan efímero, cuando te
creo poder alcanzar, cuando tu Ser se hace carne, es ahí, cuando más te
detesto, más te aborrezco, más deseo saber nada de vos… Más te quiero…
Te vas, no estas… jugas…
Me haces quererte y ahí quedo,
queriéndote cuando ya no puedo. Te elijo, siempre te elijo, cuando te siento
cerca te vuelvo a elegir, porque sé que te vas a volver a ir, me dejas, aunque
no, nunca me dejas, solo dejas la casa vacía, vacía de tu presencia, dejas una
ausencia, buscas otra casa para volver a invitarme a jugar.. Y así… y así,
siempre así…
Te encuentro, a veces te
encuentro, mejor dicho, a veces te veo, te siento, te huelo, y después te desapareces,
pero te quedas, presente, siempre presente, en tu ausencia…

No hay comentarios:
Publicar un comentario