29 de mayo de 2016
Destiempo
Vamos a destiempo, otra vez las leyes del universo nos volvieron a engañar.
Mil veces te encontré y mil veces te perdí.
¿Es tu sonrisa, tu mirada, tus ojos color café los que me deslumbran?
¿Es el tono de tu voz, tus breves caricias o acaso lo tierno de tus palabras las qué me dejan varando en la nada? ¿Es lo Imposible de nombrarte lo que me arrebata el aliento y me abre en dos el pecho?
Perverso juego el que jugamos, el de correr de un lado a otro, de ocultarnos de la luz para desnudarnos en los sueños
¿Qué me ata a tu alma? ¿Qué me libera de esta cotidianidad absurda?
Me voy en tus ojos, me pierdo en el calor de tu mirada, me miras tan profundo que desaparezco del mundo.
¿Cómo haces para enseñarme un universo tan grande sólo poniendo tus ojos en mí? ¿Quién te enseñó la forma de atravesar el mundo de los sentidos para alcanzar por medio de un simple chispazo la esencia de las almas?
Son tus sonrisas y las palabras que acompañan cada decir tuyo, son tus silencios y tu oído predispuesto, los que me desmoronan el cuerpo, me desarman en pedazos, me dejan estaqueado en el preciso lugar en donde se cruzan nuestros ojos, para luego dejar volar mis fantasías, donde por fin somos uno.
¿Cómo hago yo para trasmitirte todo mi sentir?
¿Cómo desato este nudo que nos pone un freno?
¿Qué aleja nuestras almas?
¿Qué impide nuestro encuentro?

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