27 de diciembre de 2016
Lo hermoso del ocaso, es que nunca es igual. Siempre se le encuentran diferencias.
Nuevas tonalidades, la posibilidad de decorar cualquier paisaje, o que se oculte entre las nubes y sorprenda con algún rayo inesperado.
Lo hermoso de conocerte, es que nunca es igual, cómo el ocaso.
Para ir en busca de tu esencia, me deje llevar por la corriente, me olvide del tiempo y me perdí reiteradas veces en la neblina.
Y, lo hermoso de perderse es que, en nuestras diferencias, nos encontramos.
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