domingo, 14 de febrero de 2016

El Témpano

14 de febrero de 2016

Te entrego mi cuerpo y mi alma, 
Te abro la puerta y te sirvo la cena, 
Te cedo mis manos y acaricio tu pelo, 
Te huelo, 
Te toco, 
Te veo, 
Te siento... 
Y en nuestros encuentros, me pierdo, deambulo, me arrasa tu sonrisa y me desvela tu mirada, me fulminan tus caricias... 
¿A dónde vamos? Pregunto, y el silencio irrumpe, se posa ahí, observa, nos observa, nos analiza y se queda hasta que emerge otra pregunta ¿Qué nos pasa? Y ahí sigue, inerte, inmóvil, cuál lápida añejada... 
Luego (me) invade la angustia, dispuesta a aniquilar todo, corroyendo hasta los huesos cualquier rastro de felicidad que haya sido capaz de capturar durante lo sagaz de nuestros encuentros. 
El aire se transforma, se vuelve espeso, hay frío en la habitación, mientras tu cuerpo se funde como un enorme templo de hielo. Tu mirada que antes ardía de pasión se altera, y en su reflejo puedo ver el abismo que ahora nos separa, estamos a millones de años luz de distancia.

Irremediable final.
Un salto al abismo, 
Un zoom a las profundidades del averno,
Un laberinto de intensa oscuridad,
Ya no hay llamas que den vida al calor de tus besos, ya no hay ardor en tu mirada, ya no hay nada que entregar porque no hay nadie dispuesto a recibir.

Entonces 
¿Cómo se hacía para no volver hecho pedazos?




No hay comentarios:

Publicar un comentario