Mientras los fundamentalistas de los caprichos siguen hablando, el mundo sigue avanzando, no se preguntan: ¿Qué queremos? ¿Quiénes somos? ¿Por qué hacemos esto? O, si se lo preguntan, lo hacen de onda, no a manera reflexiva.
Mientras la preocupación está instalada sólo como queja, no hay producción, no hay posibilidad de acción, mientras no haya una pregunta que implique un movimiento más allá del preguntar, mientras todo eso no pase, la vida sí sigue su paso, y arrasa con lo que encuentra; la pregunta sería: ¿Nos quedamos SÓLO preguntando o avanzamos para HACER y CUESTIONAR "EL HACER"?
Como futuros Psicólogos la pregunta DEBE (lo que implica que puede no serlo) funcionar como una herramienta que abra el juego, que nos permita hacer algo ahí, con eso que causa malestar, malos entendidos, angustia, etc; pero como herramienta también puede volverse en nuestra contra y meternos en la encerrona trágica de preguntar y preguntar y seguir preguntando, entonces: ¿De qué sirve preguntar si sólo nos quedamos ahí? Es necesario intervenir, hacer, actuar, para dejar de "preguntar" para pasar a "preguntar-NOS", preguntarnos de nuestro HACER...
Si queremos mejorar, cuestionémonos, sí, porque de eso se trata, pero que las preguntas no sean desde la queja, hagamos algo con "eso", para algo nos estamos formando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario